Mindfulness para la «fatiga de Zoom»

Al inicio de la pandemia por COVID-19, las plataformas de comunicación por video parecían ser la salvación para que pudiésemos continuar trabajando sin tener que salir de casa, pero eso cambió cuando descubrimos un nuevo problema: la fatiga de Zoom.

A continuación te explicaremos qué es la fatiga de Zoom, cómo saber si la padeces y cómo el mindfulness puede transformar la forma en la que te comunicas.

¿Qué es la fatiga de Zoom y cuáles son sus síntomas?

La fatiga de Zoom es el nombre que se utiliza para describir al conjunto de síntomas relacionados con ansiedad, cansancio y estrés causado por el uso excesivo de las plataformas para videollamadas, y es que no solo nos pasa con Zoom: también suele suceder al usar Skype o Google Meet. Si bien gracias a plataformas como estas logramos eliminar el riesgo de exponernos al COVID-19, el precio que estamos pagando supone otros riesgos para la salud: en este caso hablamos de la salud mental. Sin embargo, quedarse en casa sigue siendo la forma de prevención más recomendable hasta ahora, por lo que tendremos que seguir dependiendo de las videoconferencias; pero eso no significa que no podamos hacer más nada al respecto. Lo cierto es que, aun estando encerrados podemos cuidar y fortalecer nuestra mente para así evitar padecer los síntomas de la fatiga de Zoom, tales como:

 

  • Cansancio antes, durante y después de cada videollamada
  • Dolor de cabeza constante
  • Ansiedad y nerviosismo al encender la cámara o al entrar a una sala virtual
  • Sudoración excesiva
  • Incapacidad para concentrarse durante la reunión

 

 

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¿Por qué me siento así?

El hecho de no poder leer completamente el lenguaje corporal de la(s) persona(s) a través de la pantalla hace que nuestro cerebro intente «adivinar» ese lenguaje sin tener la suficiente información, lo cual termina confundiéndonos y agotándonos más rápido de lo que podemos notar.

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¿Qué es el mindfulness y cómo puede ayudarte a reducir los efectos de la fatiga de Zoom?

El mindfulness es un estado mental que consiste en conectarnos con el presente y lo que está sucediendo a nuestro alrededor, sin juzgar, solo observar. La forma más conocida de llegar a ese estado consiste en poner en práctica la meditación consciente. Dicha práctica tiene su origen en el budismo y se ha vuelto popular en la actualidad gracias a sus múltiples beneficios:

Menos impulsividad emocional: En un estudio llevado a cabo por la Universidad de Toronto en 2007, se comprobó que las personas que practicaban mindfulness con frecuencia tenían un mejor manejo de las emociones que aquellos que no. Se dividió a los participantes de dicho estudio en dos grupos: los que meditaban y los que no lo hacían. A ambos grupos se les mostró una serie de imágenes «perturbadoras». Aquellos que sí meditaban respondieron de una forma menos reactiva y más calmada que su contraparte, ya que pudieron separar con facilidad lo que estaban sintiendo de lo que estaban viendo.

Reducir el estrés y la ansiedad: En otro estudio publicado por el Journal of Consulting and Clinical Psychology en el 2010, se analizaron los beneficios del mindfulness al momento de combatir el estrés y la ansiedad. El estudio consistió en evaluar la actividad neuronal de los participantes y así fue como se descubrió que aquellos que fueron entrenados para practicar mindfulness presentaban respuestas neuronales más estables que aquellos que recurrían a otros métodos para lidiar con el estrés.

Mayor satisfacción en las relaciones interpersonales: Según un estudio realizado en la Universidad de Rochester en el 2007, el mindfulness mejora nuestra habilidad para comunicarnos con otras personas. Igualmente, nos ayuda a lidiar mejor con los conflictos que puedan surgir en la relación.

Ahora que conoces sus beneficios te preguntarás ¿cómo se practica el mindfulness? ¿Por dónde debo comenzar? A continuación te explicamos cómo puedes incluir poco a poco el mindfulness en tu día a día:

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Presta atención al momento presente de manera intencional. Durante la videoconferencia puedes enfocar intencionalmente tu atención en lo que está pasando en ese instante, en tus compañeros y en lo que van desarrollando, puede que tu mente divague hacia otra parte, pero tú puedes hacer el esfuerzo consciente de traerla de vuelta hacia el presente.

 

Una técnica rápida y efectiva para traer tu mente presente es la de los 5 sentidos:

Se trata de hacer una lista mental de 5 cosas que puedas ver, 4 cosas que puedas oír, 3 cosas que puedas tocar, 2 cosas que puedas oler, 1 una cosa que puedas probar. Evita hacer multitasking. Se ha comprobado que eso solo genera más distracciones y ansiedad, así que lo ideal es que te prepares para no tener ningún tipo de distracción innecesaria. Para lograr esto puedes apagar las notificaciones de tu teléfono celular y, adicionalmente, también puedes colocar un cartel en la entrada de tu home office (o el sitio en el que te encuentras) para indicar que estás en una reunión y no puedes atender a nadie más.

 

Solo 5 minutos de midnfulness al día

Practica cinco minutos de meditación antes de cada reunión: antes de empezar cada videoconferencia puedes tomarte unos minutos para concentrarte en tu respiración. Inhalar y exhalar de forma consciente te ayudará a conectar rápidamente con el momento presente.

Si te interesa aprender más sobre estos ejercicios y conocer otros, te invitamos a leer el manual Mindfulness: curiosidad y aceptación del psiquiatra Javier García Campayo. Otro buen libro para principiantes sería La práctica de la atención plena de John Kabat-Zinn.

¿Te gustaría incorporar el mindfulness a tu rutina? ¿Habías intentando alguna vez algún ejercicio relacionado con la meditación?

 

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