Humberto Salas: “La investigación no es otra [cosa] que el flow de todos los momentos del taller”

Foto: Cortesía de Humberto Salas

Del estudio de Humberto Salas emergen las formas de la naturaleza. Este mes, el escultor nacido en la parroquia de la Candelaria y crecido en Maracay (Venezuela) celebra 20 años de naufragio en la isla de Margarita

El proceso creativo de Humberto Salas está vinculado a la intimidad de su estudio. Para este escultor, “la investigación no es otra que el flow de todos los momentos del taller, entendiéndose como taller mi mente consciente e inconsciente trabajando al mismo tiempo”. Así concibe volúmenes en hierro, en bronce, en mármol y en madera, siendo los más recientes los que componen la exposición 20 años de naufragio, inaugurada este mes en el Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez, en Porlamar.

El nombre de la exhibición alude a las dos décadas transcurridas desde que Salas se estableciera en la isla de Margarita. Este escultor nace en la parroquia de La Candelaria y se inicia en el campo artístico debutando en salones de Maracay, estado Aragua.

Sin embargo, su impulso creativo data de mucho atrás. Recuerda cómo su abuelo le enseñó a los cinco años el uso de las herramientas básicas de carpintería, el interés de su papá por la pintura y el de su tío —Jorge Salas— por la escultura. Este último logra conquistarlo para el arte a los diez, en los 80.

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En el 2000 decide cambiar drásticamente de ambiente y se establece en la isla de Margarita. Para cubrir su manutención, trabaja dos años como guía turístico, “experiencia maravillosa y enriquecedora, que me daría más tarde la solidez necesaria para formular lo que creía mi próximo proceso creativo, al cual llamé Náufrago”, explica este artista.

Foto: Cortesía de Humberto Salas

Desamparo y conexión en Porlamar

Como un náufrago anhela la compañía, Salas aspira a los vínculos trascendentales: “Creo que los artistas, sin excepción, somos ‘monitores’ con distintas antenas y frecuencias. Mi propia intención es servir de conector, conectar con la gente…”, reflexiona.

Sus figuras emergen como las especies: en este incesante diálogo de la materia consigo misma. Explica que la observación y vivencia del entorno y la naturaleza confluyen en un cúmulo de ideas que “de forma natural se convierten en objetos tridimensionales, en ‘esculturas vivas’”.

En esta labor de unir, ha recibido reconocimientos dentro del Gran Salón Aragua (Venezuela), el Salón Arturo Michelena (Valencia, Venezuela), la Bienal de Puerto La Cruz, la Bienal Nacional de Escultura Francisco Narváez (Porlamar, Venezuela) y la Bienal del Chaco (Argentina).

Como el proceso pareciera resultarle tan importante como el producto final, si el tiempo ni el dinero fuesen una limitante este artista haría lo mismo que ahora: “Llevar mi obra por todo el mundo y afinar mi cualidad de conector nato con el valor más elevado que existe, Amor”.

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Puedes conocer a este y otros artistas actualmente trabajando en la Perla del Caribe en La Isla Contempo, de Gabriela Mesones Rojo, disponible en nuestra sexta edición, ahora en formato digital.

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Laura Soler

Laura Soler

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